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lunes, 2 de enero de 2017

Incendio Valladolid en 1561.

Crónica Negra de España 27 :


Eran las dos de la madrugada del domingo 21 de septiembre de 1561, día de San Mateo, cuando se declaró un incendio, según dicen, en la casa del platero Juan de Granada, situada en la calle de la Costanilla, actual Platerías, esquina con la de Cantarranas, hoy Macías Picavea.
Esa noche había un fuerte viento del este, lo que hizo que el incendió se extendiera rápidamente por los alrededores, más aún cuando cambió su rumbo hacia el suroeste. Dicen que "cinco lenguas de fuego" lo llevaron hacia la Plaza de la Rinconada y hacia la Plaza Mayor destruyendo todas las casas que encontraba a su paso.

Incendio Valladolid en 1561.
Foto: Tomás Viforcos Aguilar.
Incendio Valladolid en 1561.
Calle Platerías.
Foto: Domus Pucelae.


Más de 3.000 personas, ciudadanos, junto a religiosos de todas las órdenes y gentes de las aldeas vecinas, lucharon durante cincuenta horas hasta que por fin el incendio quedó controlado el día 23.

Se cree que fallecieron entre tres y seis personas y quedaron destruidas según unos 440 casas, casi la décima parte de las que había en la ciudad,  y según otros cerca de 600.

El incendio afectó a las calles de La Costanilla (Platerías) y Cantarranas (Macías Picavea), llegando hasta la calle de la Trapería (Bajada de la Libertad) y la Frenería (plaza Fuente Dorada). También alcanzó el Corral de la Copera (Conde Ansúrez), Malcocinado (Francisco Zarandona), Especería, Plaza del Ochavo, Cebadería hasta la Rinconada donde lograron detenerlo derribando algunas casas. Desde la Plaza del Corrillo, donde volvió a dividirse, alcanzó las pequeñas calles limítrofes de: Roperos, Jubeteros y Sombrereros, hoy desaparecidas, hasta Lencería y las callejuelas y los callejones que rodeaban la Plaza Mayor, alcanzando el convento de San Francisco y destruyendo el antiguo Consistorio, a la calle Jerez (actual Jesús), a una de las aceras de la calle Empedrada (Correos) y llegando hasta el Pasadizo de Don Alonso situado en la calle de la Pasión.

El día 24 de septiembre se construyeron tiendas y talleres provisionales en la plaza y se realojó a los afectados por el incendio en casas de otros vecinos.

El ayuntamiento puso en conocimiento del rey Felipe II la catástrofe ocurrida, solicitándole ayuda para paliar los daños producidos. El rey, que había trasladado la Corte a Madrid, recibió la solicitud de la mano del corregidor de la ciudad, Luis de Ossorío, llegando a dictar 63 cédulas y provisiones para reconstruir el centro de de la ciudad.

Francisco de Salamanca, bajo la supervisión de los arquitectos reales, fue el encargado de realizar la nueva y actual distribución de la zona con calles rectas, casas de la misma altura y de fachadas uniformes, donde se ubicarían de forma ordenada los distintos gremios y oficios. Una gran plaza, con soportales, donde se construirían las nuevas casas del consistorio, con edificios abalconados y con callejones interiores. La actual Plaza Mayor está considerada como la primera plaza regular de España.


Incendio Valladolid en 1561.
Felipe II ordena la reconstrucción de la parte incendiada (Zaguan del Palacio Pimentel).

La reconstrucción de la zona se realizó entre 1562 y 1576.
La versión oficial de la causa de incendio fue la de una hoguera mal apagada por unos muchachos en un corral de la Costanilla, junto a la casa del platero, pero como sucede en estos casos hay más hipótesis; El Corregidor  y el presidente de la Chancillería no creían que hubiera sido un accidente, sospechaban que se utilizó pólvora para expandirlo, al parecer se llegó a detener a dos o tres franceses para interrogarlos. Los canónigos de la Colegiata, por su parte, pensaban que había sido grupo de luteranos para vengarse de los Autos de Fe de 1559.
Como algunos pensaban que gracias a San Mateo el incendio se pudo sofocar y además sin víctimas, el Ayuntamiento acordó que cada año, el 21 de septiembre, se haría una procesión en honor del Santo.
Incendio Valladolid en 1561.
Palacio de Pimentel donde se encuentran los mosaicos del desastre en su zaguán.

Y como no hay mal que por bien no venga, el incendio permitió con la reconstrucción que Valladolid aplicara los nuevos estilos arquitectónicos que se venían utilizando en España: el herreriano y posteriormente el barroco.
También, incorporar recursos arquitectónicos novedosos en España, como los cortafuegos situados cada diez casas con muros de ladrillo o piedra para impedir el paso de las llamas de un grupo de viviendas a otro, o un servicio nocturno de vigilancia que iban con trompetas, antecesores de los futuros serenos, para avisar a la población en caso de incendio. Y como no, la distribución de las viviendas para los comerciantes y talleres con planta baja a dos niveles, con la tienda a pie de calle y encima el taller o almacén.

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