Hacer clic en la imagen,para verla más grande.

martes, 30 de julio de 2019

Bilbao (Vizcaya).

Bilbao (Vizcaya).
Plazuela de Santiago en 1909.
Delcampe.
Bilbao (Vizcaya).
Plazuela de Santiago.
Google Maps.


lunes, 29 de julio de 2019

domingo, 28 de julio de 2019

El Perello (Valencia).

Valencia.
Canal de la Albufera sobre 1970.
Ediciones Garrabella.
Todocolección.
Valencia.
Canal de la Albufera 2019.
Foto particular.


viernes, 26 de julio de 2019

Valencia.



Vista de la ciudad de Valencia en 1563.
Dibujo de Anton Van Den Wyngaerden.
Valencia.
Vista de la ciudad de Valencia.
Google Earth.

martes, 23 de julio de 2019

Valencia.

Valencia.
Calle Gutenberg sobre 1969.
Valencia.
Calle Gutenberg 2019.
Foto particular.


sábado, 20 de julio de 2019

Cardenete (Cuenca).

Cardenete (Cuenca).
Calle Iglesia sobre 1961.
Cardenete (Cuenca).
Calle Iglesia.
Google Maps.


viernes, 19 de julio de 2019

jueves, 18 de julio de 2019

Madrid.

Madrid.
Anuncio de Laxo Nutreina en 1924.
Calle Cisneros 62-Madrid.
Ministerio de cultura.
Madrid.
Calle Cisneros 62-Madrid.
Google maps.


miércoles, 17 de julio de 2019

Vigo (Pontevedra).

Bahías de Vigo y de San Simón en 1870.
Biblioteca Nacional de España.
Ría de Vigo y Ensenada de San Simón ca. 2017.
Google Earth.

martes, 16 de julio de 2019

Tragedia del Submarino C-4 (1947).

Crónica Negra de España 86:


Aquel drama naval quedó silenciado en pleno franquismo y fue despachado con pocas líneas en las crónicas oficiales. 
Se habla que los fallecidos eran realmente de 44,pero se datan en 40 según la versión oficial,
de las cuales todos quedaron sepultados en el mar
No hay monumentos ni elegías.

El submarino C-4, como todos los de su serie, fue construido por la Sociedad Española de Construcciones Navales de Cartagena. 
Desplazaba 924 toneladas y media en superficie y 1142 en inmersión. 
Llevaba 4 tubos lanzatorpedos a proa y dos a popa, así como un cañón antiaéreo de 1 y medio.



Submarino C-4 (1929).
El C-4 amarrando en la base de submarinos de Cartagena. 
Acuarela de G. de Aledo. 
Del libro NUESTRA MARINA.

Su tripulación estaba compuesta por un capitán de corbeta, dos tenientes de navío, dos alféreces de navío, un capitán de máquinas, nueve suboficiales y cuarenta entre clase de tropa y marinería. 
El flamante submarino fue entregado a la Armada el 21 de septiembre de 1929. 
Dos meses después de su entrega a la Armada, el C-4 ya realizaba sus primeras maniobras navales, donde por primera vez en la historia naval española se utilizó la táctica de ataque "submarino contra submarino", en las que la Clase C demostró tener una gran superioridad frente a los submarinos de las clases A y B. 
En verano de 1945, en compañía de otros cinco submarinos de Clase 4, efectuó una travesía por diferentes puertos españoles, franceses, británicos e italianos en los continentes europeo y africano. 
El estallido de la Guerra Civil sorprendió a nuestro protagonista en su base de Cartagena y de allí partió, con el resto de la flotilla, a efectuar el bloqueo del Estrecho de Gibraltar. 
Su primera acción de guerra tuvo lugar en el transcurso de la noche del 26 al 27 de julio de 1936; efectuando 37 disparos de cañón y lanzando un torpedo contra dos buques que cruzaban dicho estrecho.

Submarino C-4 (1929).
Imagen del Blogger de Valeria Ardante.

El submarino C-4 fue uno de los dos sumergibles que quedaron en pie una vez finalizada la contienda civil, de los seis de la Clase C, la de mayor desplazamiento dentro del arma submarina española el 17 de julio de 1936, momento de la sublevación del ejército en el norte de África; dando así inicio a la Guerra Civil. 
El submarino C-4 -que incluso estuvo comandado por oficiales rusos y cubanos- también operó en aguas santanderinas durante la campaña del norte. 
Cabe resaltar, que este navío, fue el encargado de efectuar el primer servicio de correo submarino entre los puertos de Barcelona y Maó (Isla de Menorca) en 1938; sirviendo a la vez como transporte de personal en las zonas republicanas. 

Submarino C-4 (1929).
El C-4, amarrado junto al submarino de Isaac Peral, en la base del Arsenal Militar. 
Periódico la verdad.
Submarino C-4 (1929).
Imagen del Submarino C-4 en el Puerto de Cartagena (Murcia).

El 27 de junio de 1946, el diario Última Hora recogía en sus páginas la noticia de la que sería la tragedia más grande en el mar protagonizada por un navío de guerra español en tiempos de paz. 
La noticia del suceso causó gran consternación en la localidad de Sóller, ya que la totalidad de los marinos que sucumbieron bajo las aguas eran conocidos de la población; algunos enlazados con ella por fuertes vínculos. 
Aquel fatídico jueves, cuando se estaban llevando a cabo en aguas del litoral mallorquín unas maniobras navales en las que intervenían los destructores Alcalá Galiano, que arbolaba la insignia del Jefe, el Churruca y el Lepanto, con la flotilla de submarinos compuesta por el G-2, arbolando la insignia del Jefe, el C-4 y el General Sanjurjo, a unas trece millas de la bocana del Puerto de Sóller, se desencadenó la tragedia.

Submarino C-4 (1929).
Maniobras en el Mediterráneo. 1933. 
Revista naval. Servicio Fotográfico Aeronaval. Nº de Reg. 3179. 
Del libro HOMBRES Y BARCOS. 
LA FOTOGRAFÍA DE LA MARINA ESPAÑOLA EN EL MUSEO NAVAL.
(1850-1935).


A las 11:43 horas los submarinos avistaron el humo de los destructores y dieron comienzo las maniobras de ataque. 
El C-2 cumplió su objetivo sobre el Alcalá Galiano y se disponía a regresar, cuando fue advertido por aquél de que el Lepanto había abordado a un submarino; que tras la colisión había sufrido una avería. Inmediatamente, el destructor y el submarino C-2 se dirigieron al lugar señalado, frente a la costa noroeste de la Isla, entre el "Morro de sa Vaca" y el "Morro d´en Llobera", comprobando como instantes antes el Lepanto había abordado al submarino C-4, al emerger súbitamente a la superficie frente a la proa del destructor. 
El choque fue tan violento que el cañón del sumergible atravesó la coraza del destructor por babor; chocando a continuación contra la torreta. 
Por estribor apareció la proa del submarino elevándose sobre el agua, dando un gran vuelco y hundiéndose acto seguido con toda su dotación compuesta por 46 marinos.

Submarino C-4 (1929).
El recuento final arrojó la cifra de 44 víctimas.

En el lugar donde se produjo la catástrofe existen más de 300 metros de profundidad, por lo que desde un primer momento se tuvo la conciencia que era prácticamente imposible recuperar a la tripulación con vida. 
A pesar de ello tanto el Alcalá Galiano como el Churruca y el C-2, se dirigieron inmediatamente al lugar del siniestro que exploraron a conciencia. 
A las tres y media de la tarde, sobre la gran mancha de combustible derramado por el destructor Lepanto -que indicaba el lugar exacto de la colisión- comenzaron a vislumbrarse los primeros restos del naufragio, entre ellos, una silla destrozada, trozos de madera de caoba del revestimiento interior de las cámaras, pertenecientes al submarino desaparecido. 
Las causas del siniestro fueron atribuídas a la súbita aparición del sumergible bajo el destructor, lo que impidió cualquier maniobra que hubiera podido realizarse para evitar la colisión. 
Las profundidades donde quedó atrapado el C-4 -más de 300 metros bajo la superficie del mar- hicieron imposible las labores de rescate de los tripulantes, vivos o muertos.


Hasta 1987, cada día 27 de junio (fecha del aniversario del trágico accidente) una embarcación de la Marina Española partía del Port de Sóller (Puerto de Sóller), con destino al punto exacto del naufragio; se rezaba un responso y se lanzaban flores al agua como homenaje a los desaparecidos. 


El submarino C-4 desapareció de la superficie del mar en pocos segundos, pues el fuerte impacto que recibió fue suficiente para partirlo en dos; llevándose   consigo a toda la tripulación.
Desde aquí nuestro más sincero homenaje a todos los que formaban parte de la tripulación, sus familiares y sus amigos y conocidos. Sin duda, desde el fondo del Mare Nostrum, circundando las costas mallorquinas, los miembros de la tripulación del Submarino C-4, siguen de "patrulla eterna".

Submarino C-4 (1929).
Destructor Lepanto.
Submarino C-4 (1929).
Destructor Lepanto.


viernes, 12 de julio de 2019

Valencia.

Valencia.
Calle Duque de Mandas sobre 1960.
Valencia.
Calle Duque de Mandas 2019.
Foto particular.


jueves, 11 de julio de 2019

Aguilas (Murcia).

Aguilas (Murcia).
 Puerto de Águilas sobre 1949.
Llegada De La Pesca Del Emperador.
Todocolección.


miércoles, 10 de julio de 2019

martes, 9 de julio de 2019

Valencia.

Valencia.
Glorieta-Calle la Paz sobre 1910.
Archivo Municipal de Valencia.
Valencia.
Glorieta-Calle la Paz 2019.
Foto particular.



lunes, 8 de julio de 2019

Madrid.

Madrid.
Conciertos de Mr. Arban en el Jardín del Buen Retiro de Madrid en 1870.
Biblioteca Nacional de España.


sábado, 6 de julio de 2019

Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.

Crónica Negra de España 85:


Trafalgar: el error que provocó la derrota naval más dolorosa de España ante Inglaterra.


El origen de esta batalla se remonta al año 1803 cuando los ingleses insatisfechos con Napoleón por el hecho de querer dominar toda Europa reemprendieron esa enemistad que siempre habían tenido con Francia a pesar de años antes haber firmado un acuerdo de paz.


Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Batalla de Trafalgar de 1805.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
La muerte de Horatio Nelson en la batalla de Trafalgar,
 pintada por Denis Dighton.  
Wikimedia Commons.

Por aquel entonces España era el país que tenía la tercera flota más grande del mundo, después de los ingleses y franceses; su colaboración a favor de cualquiera de ellos podía hacer que la balanza se inclinase decisivamente. Napoleón en un primer momento reclamó su participación sin embargo el gobierno español decidió ofrecerle el pago de un subsidio más que la intervención del poder naval, evitando de este modo gastos más costosos.

España en todo momento quiso mostrar su neutralidad, pero la ayuda al gobierno francés por muy poca que fuese hizo que los británicos estuvieran al tanto de su flota, es más dieron instrucciones a sus barcos de inspeccionar cualquier navío español que se encontrasen.

Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
El Santísima Trinidad y su valor en Trafalgar.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Galeones (inglés vs español) en batalla.
Imagen Nestor Cabrera.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
La victoria en Trafalgar permitió a Gran Bretaña dominar los mares hasta la II Guerra Mundial. 
 Wikimedia Commons.

Los ataques entre la flota británica y la española aumentaron a lo largo de 1804 hasta que en octubre del mismo año varias fragatas británicas asaltaron a una expedición que venían de América hundiéndole un barco con los pasajeros dentro, este fue el hecho de que España declarase la guerra a Gran Bretaña el 12 de diciembre de 1804, meses después firmaría una alianza con Francia poniéndose de su parte.

Napoleón decidido a declararle la guerra a los británicos ahora que contaba con la ayuda de los españoles que ponía a su disposición unos treinta navíos haría mucho más factible la operación, solo había que maquinar un plan que consistía en distraer a la flota inglesa del canal de la Mancha para adentrar por él y posteriormente hacerse con el control de las zonas más cercanas a este.

Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Muerte de Cosme Damián Churruca..
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Pintura del inglés Thomas Buttersworth sobre la batalla de Trafalgar.
 Wikimedia Commons.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Rendición del navío Bucentaure.

Para ello tres flotas francesas junto a otras españolas se dirigieron cerca de las Antillas para atraer a la armada británica hasta allí, una vez distraída el resto de la flota franco–española se dirigió al canal para desembarcar el ejército imperial en Inglaterra, sin embargo, fue tal la descoordinación entre ambas que solo el almirante frances Villeneuve consiguió salvarse de la flota británica comandada por el famoso Horatio Nelson encargada de vigilar el Mediterráneo.

De regreso a España se toparon con que en el cabo de Finisterre le esperaba una armada británica bloqueando la entrada por Ferrol, ambos entraron en conflicto y pese a ser numéricamente la flota franco española mayor que la británica quedaron en tablas por las inseguridades que a menudo asaltaban a Villeneuve, que optó por poner rumbo a Cádiz antes que esperar la llegada de refuerzos franceses. Cuando Napoleón se enteró de lo sucedido montó en cólera y decidió destituirlo por François Étienne de Rosily.

Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Imagen: Geoffrey Parker.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Imagen: Javier Pastor.
Este óleo que Auguste Mayer pintó en 1836 representa al Bucentaure recibiendo una andanada del HMS Sandwich durante la batalla de Trafalgar. 
En realidad el pintor ha cometido un error pues el HMS Sandwich fue retirado del servicio activo en 1797 y nunca intervino en Trafalgar.

Ya en Cádiz, Villeneuve decidió salir de esta poniendo rumbo a Gibraltar. Otros almirantes españoles que eran conscientes del peligro que suponía esa salida pues sabían del avance de la flota británica a tierras españolas se lo hicieron poner en conocimiento, sin embargo, el almirante español hizo caso omiso a los consejos de sus compañeros; y si a esto le sumamos la llegada de la noticia de su destitución por Rosily por parte de Napoleón, fue lo que fomento aún más esa salida buscando una última acción que le asegurarse de nuevo su puesto.

En la madrugada del 21 de octubre 1805 se avistaron ambas flotas cerca del cabo de Trafalgar, los vientos eran tan débiles que ralentizaron el inicio de la batalla, Villeneuve entonces tomó una decisión que acabó siendo desastrosa: girar los barcos. Nelson en cambio dispuso los 27 navíos que formaban su flota en dos columnas encabezada por su barco insignia, Victory.

Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Imagen: Angela León.
Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.
Placa conmemorativa en la ciudad de Cádiz del año 2005.
Plaza de la Catedral.

Nelson atacó por la retaguardia y ya alcanzando el momento crucial uno de los almirantes franceses abandona la batalla con sus cuatro naves lo decantó ser una victoria definitiva para los británicos.

En la contienda solo lograron salvarse cinco buques españoles de los 33 que iniciaron el conflicto naval y en un estado muy precario, más de 1022 españoles murieron en ella y mas de 1383 heridos,franceses mas de 2218 murierón y 1155 heridos, en cambio los ingleses tan solo 1152 heridos y 450 fallecidos entre los que se encontraba el famoso Nelson quedando una victoria entristecida por su muerte, a pesar de ello su triunfo le sirvió para consolidar su dominio naval, teniendo la mayor flota del mundo hasta prácticamente principios del siglo XX.
La cifra de muertos de los tres contendientes fue finalmente mucho más alta, ya que muchos de los heridos más graves murieron a consecuencia de sus heridas.

Combate naval de Trafalgar 21 de octubre de 1805.

Imagen: Segundo centenario de la batalla.
Paseo Carlos III (Aulario la Bomba).

Para Francia la derrota significó la renuncia total a una invasión próxima en tierras británicas y para España supuso que todos los esfuerzos que llevó a cabo Godoy para tener una de las mejores flotas navales preparadas para la guerra con esta batalla se perdió.

Villeneuve quedó preso en Inglaterra y asistió al funeral del que fue su enemigo, una vez liberado regreso a Francia y así justificarse a Napoleón, pero este no quiso recibirlo y acabó suicidándose.