Barcas de buey, de pareja. Archivo: Joan J. Rosaleny.
También las albuferenques sufrieron una adaptación en pro de las nuevas tareas.
Su constante y singular evolución, su aislamiento, su capacidad de adaptación y la experiencia de muchos siglos hicieron de las barcas a vela latina una herramienta de una eficacia obligada y
combustión interna, que provocaron reformas a las barcas para su uso.
Se considera autóctona toda aquella embarcación que mantiene la esencia de sus antecesores, que hereda su estilo y que navega al mismo marco geográfico.

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