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lunes, 22 de diciembre de 2025

Granada.


Monumento a Isabel la Católica y Cristóbal Colon en 1892.
Monumento a Isabel la Católica y Cristóbal Colon. Plaza de Isabel la Católica. Google Maps.
Monumento a Isabel la Católica y Cristóbal Colon.
Plaza de Isabel la Católica.
Google Maps.


Obra de Mariano Benlliure, este es un monumento en mármol gris con losas blancas pegadas y bronce, sobre una escalinata de piedra.

El pedestal de mármoles es un prisma rectangular con cuatro pilastras de bello capitel, en los que las volutas están sustituidas por cuernos de abundancia, con basa formada en plinto más pequeñas escocias y baquetones.


martes, 19 de septiembre de 2023

Palos de la Frontera (Huelva).

Convento de la Rábida en 1892.  Palos de la Frontera - Cristóbal Colon - Grabado alemán.
Convento de la Rábida en 1892.
 Palos de la Frontera - Cristóbal Colon - Grabado alemán.
https://eurovelo1spain.com/seccion-29-monasterio-de-la-rabida-y-alrededores-001



miércoles, 5 de mayo de 2021

Sevilla.

Sevilla.
Inundaciones y Perspectiva del Guadalquivir hasta la Torre del Oro y La Vega de Triana, en la Tarde del 9 de Diciembre de 1876.
De fotografías de D.Emilio Beanchy .
Xilografía coloreada a mano de 1892.
Sevilla.
Perspectiva del Guadalquivir hasta la Torre del Oro y La Vega de Triana.
Google Earth.



sábado, 16 de enero de 2021

Garrote Vil.

Crónica Negra de España 121:

El garrote vil o garrote fue una máquina utilizada para aplicar la pena capital.

Garrote Vil.
Ejecución de un asesino en Barcelona en 1874.
Publicado en La España.
Gustavo Doré.

Fue empleado en España y estuvo vigente legalmente desde 1820 hasta la abolición total de la pena de muerte al aprobarse la Constitución de 1978. Las últimas ejecuciones con esta máquina fueron las de Salvador Puig Antich y Heinz Chez en 1974, durante la dictadura de Francisco Franco. También se usó en las provincias de ultramar españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

El mecanismo del «garrote», en su forma más evolucionada, consistía en un collar de hierro atravesado por un tornillo acabado en una bola que, al girarlo, causaba a la víctima la rotura del cuello. La muerte del reo se producía por la dislocación de la apófisis odontoides de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical.

Si la lesión producida aplasta el bulbo raquídeo o rompe la cervical con corte medular, se produce un coma cerebral y la muerte es instantánea. Pero esto depende en gran medida de la fuerza física del verdugo y la resistencia del cuello del condenado, y la experiencia demostró que raramente sucedía así; la muerte solía sobrevenir por estrangulamiento, resultante de una serie de lesiones laríngeas e hioideas. Se daban múltiples casos en los que se alargaba la agonía del condenado. A título de ejemplo, el informe médico de la ejecución del famoso José María Jarabo en 1959 decía que la muerte no se había producido de forma instantánea, sino con «excesiva lentitud»; el fallecimiento se demoró veinticinco minutos, después de una verdadera tortura. Jarabo tenía un cuello poderoso y su verdugo, Antonio López Sierra, era bastante débil físicamente.

Garrote Vil.
Ejecución de anarquistas en Jerez en 1892.
Henri Mayer.


El garrote (en latín: laqueus), como instrumento de ejecución, data de tiempos de la República romana. Se sabe que una vez sofocada la segunda rebelión de Catilina, Publio Cornelio Léntulo Sura fue estrangulado junto a otros conspiradores por medio del laqueus; algunos bajorrelieves de la época testimonian su uso.1​

En el caso de este método de ejecución, el adjetivo «vil» deriva del sistema de leyes estamentales en el medievo. Por una cuestión simbólica, la decapitación con espada se consideraba pena reservada a los integrantes de la nobleza; en cambio, para los villanos (habitantes de las villas o integrantes de la «plebe»), se mantenía la ejecución «vulgar» mediante «garrote» (garrotazo). Posteriormente se aplicará la ejecución por compresión del cuello de la víctima, conservándose el nombre.

Más adelante, el garrote fue refinado. La variante denominada catalana incluía un punzón de hierro que penetraba por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado.

El garrote también fue utilizado durante la Edad Media, tanto en España como en Portugal. Luego, fue empleado durante la conquista española de América, particularmente en la ejecución del último emperador inca Atahualpa en la ciudad de Cajamarca, en el año de 1533.

Garrote Vil.
Las ejecuciones de La Mano Negra en Jerez.
El 14 de Junio de 2019 se cumplen 135 años de las ejecuciones por los procesos de La Mano Negra. Ese mismo día del año 1884 siete hombres fueron ejecutados a “garrote vil” en la Plaza del Mercado de Jerez, acusados de haber cometido una serie de asesinatos en distintos lugares del campo de la comarca. Los procesos se hicieron sin apenas garantías legales, y los acusados y detenidos eran en su mayoría militantes de la Federación de Trabajadores de la Región Española, la organización obrera peninsular que representaba a la Internacional (la A.I.T.) en nuestro contexto, y que en aquellos años estaba en auge. https://www.youtube.com/watch?v=oI-ZMr642hE El Gobierno de esa época (Sagasta) se empeñó en identificar a una supuesta sociedad secreta, denominada la Mano Negra, con la Federación, y designó a un Juez especial que fue enviado a Jerez para esclarecer esos crímenes, con gran aplauso de la prensa, los grandes propietarios de tierra y la Iglesia Católica. En los procedimientos judiciales no faltaron las torturas ni los testimonios falsos. El resultado fue el de decenas de condenados a largas penas de prisión (9 de ellos fueron condenados a muerte, pero sus penas fueron conmutadas), y siete personas que no pudieron librarse del garrote vil, en ejecución pública, que seguía recordando a los negros tiempos de la Inquisición. Entre ellos, llama la atención la figura de Juan Ruiz, maestro de una escuela rural en El Alcornocalejo (San José del Valle), que enseñaba a leer y a escribir a hijos de jornaleros. Meses después de las ejecuciones circulaba por la campiña esta copla flamenca:
“Maestrito, maestrito. buen socialista y valiente, por enseñar a tu gente, te condenaron a muerte”.

Y es que, detrás del humo levantado por el Poder de la época para justificar las ejecuciones y encarcelamientos, no había otra cosa: el intento cruel de acabar con los procesos de concienciación, de elevación moral y de organización que se estaban dando en las masas obreras a través de la Internacional en España. Tesis que ya sostuvieran historiadoras como Clara E. Lida, y que la mayor parte de la historiografía corrobora en la actualidad.

Las ejecuciones por los procesos de la Mano Negra nunca fueron revisadas. Los siete hombres que subieron al cadalso en Junio de 1884 quedaron a los ojos de la “Justicia” como unos criminales que merecían la pena máxima. Sólo 20 años después, ocho condenados que aún seguían en prisión, pudieron conmutar la pena de cárcel por la de destierro. Hoy, mucho tiempo después, y aunque las penas de muerte ya no existen en nuestra legislación, podemos utilizar la expresión de “nada nuevo bajo el sol”. Los montajes policiales y judiciales se siguen sucediendo en tiempos de democracia formal, y las “cloacas del Estado” funcionan a golpe de talonario de Fondos Reservados para seguir persiguiendo a disidentes y a movimientos incómodos.

En el 135 aniversario de las ejecuciones en la Plaza del Mercado, parece que a poca gente le preocupan los mártires del movimiento obrero de finales del siglo XIX. A nosotras, sí. Por eso, desde CNT Jerez, convocamos un acto de homenaje a estas personas represaliadas, que tendrá lugar el viernes 14 de junio, a las 19:00 horas, en la Plaza del Mercado del jerezano barrio de San Mateo. Los represaliados por los procesos de la Mano Negra están mucho más cerca de lo que se pueda creer. Son nuestros hermanos de fatigas, son las víctimas de los desmanes del Poder, son las voces antiguas que nos recuerdan de dónde venimos y quiénes somos. No les olvidemos.

El garrote, con sus refinamientos, fue instituido porque el ahorcamiento se consideraba excesivamente cruel, ya que el lapso hasta la muerte era mucho más largo. En el momento en que se instauró el garrote, principios del siglo XIX, este argumento se mostró válido. Posteriormente los ingleses perfeccionaron la técnica de ahorcamiento mediante caída larga y escotillón, que convirtió este procedimiento en el más rápido y menos cruel.

El uso del garrote se generaliza a lo largo del siglo XIX, favorecido por la simplicidad de su fabricación, que estaba al alcance de cualquier herrero. Mediante decreto de 24 de abril de 1832, el rey Fernando VII abolió la pena de muerte en horca y dispuso que, a partir de entonces, se ejecutase a todos los condenados a muerte con el garrote:

Cada tipo de ejecución llevaba aparejada una escenificación distinta, diferenciándose cada una principalmente por el modo de conducir al condenado hasta el garrote: los condenados a garrote noble iban en caballo ensillado, los de garrote ordinario iban en mula o caballo y los de garrote vil en burro, sentados mirando hacia la grupa, o arrastrados. Es la denominación garrote vil la que ha prevalecido y hoy en día se suele usar este nombre para designar tanto al instrumento como a la pena de muerte que lo utiliza.
La ejecución se anunciaba con unos tambores con el parche flojo, no tirante, que se llamaban «cajas destempladas», de donde ha quedado la expresión.

Los últimos hombres en pasar por el garrote fueron el anarquista catalán Salvador Puig Antich, en la Cárcel Modelo de Barcelona, y el delincuente común Georg Michael Welzel (Heinz Chez) en la de Tarragona. Georg, de origen pretendidamente polaco, en realidad era alemán y se llamaba Georg Michael Welzel.3​ Sus ejecuciones tuvieron lugar el 2 de marzo de 1974.4​ Pero aún hubo un condenado más en 1977, aunque fue indultado: José Luis Cerveto, «el asesino de Pedralbes», condenado a muerte a garrote por un doble asesinato. La última mujer ejecutada en España fue Pilar Prades Expósito ejecutada en la cárcel de Valencia en 1959.

Garrote Vil.
Salvador Puig Antich.
Último condenado a muerte en España por garrote vil.
Ok diario.


En Filipinas la pena de muerte por garrote no fue abolida después de dejar de ser capitanía general española y pasar a ser colonia estadounidense en 1898. En Puerto Rico, al menos cuatro ejecuciones se llevaron a cabo usando este método antes de convertirse en Estado Libre Asociado estadounidense en 1952, aunque la pena de muerte fue abolida en 1929 en Puerto Rico y la última ejecución tuvo lugar en 1926.

Durante la transición democrática española, será finalmente abolida la pena de muerte.

Garrote Vil.

1978: Publicación del «Proyecto de Ley sobre la abolición de la pena de muerte en el Código Penal Común».6​ Este es el antecedente del artículo 15 del Capítulo Segundo, Sección 1.ª, de la Constitución Española, que establece la abolición de la pena de muerte «salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra».
1983: La Reforma del 25 de junio supone la desaparición en el Código Penal de la pena de muerte para todos los delitos.
Aunque es de destacar que la Constitución Española aún mantiene la formulación «salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra», esta posibilidad no se recoge en el Código de Justicia Militar. Al ser la Constitución la norma jurídica suprema, la legislación española aún podría formular o modificar las leyes en tal sentido (en tiempos de guerra podría aplicarse la pena de muerte si se legislase al efecto).

Garrote Vil.
Garrote Vil.
Museo de la Tortura en Toledo.

La Ley Orgánica 11/1995, de 27 de noviembre, que abolía la pena de muerte en tiempo de guerra, vino a completar la abolición y a convertirla en absoluta.

España ratificó el Protocolo n.º 13 a la Convención Europea de Derechos Humanos, que establece la abolición de la pena de muerte en cualquier circunstancia, el 16 de diciembre de 2009.

Información extraída de este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Garrote_vil








jueves, 16 de junio de 2016

Crucero Reina Regent.

Crónica Negra de España 14:
Crucero Reina Regent.


El crucero «Reina Regente» había sido construido en Inglaterra por la firma «James and George Thompson» de Clydebank, bajo la dirección del afamado ingeniero naval británico Sir Nathan Barnaby, quien en esta ocasión no estuvo muy acertado, ya que otros buques de la misma serie inglesa resultaron poco eficaces. Fue lanzado al agua el 24 de febrero de 1887 finalizándose su construcción al año siguiente. Era una unidad de elegante línea, con dos airosas chimeneas. Navegando ofrecía un majestuoso aspecto que causaba admiración.

Crucero Reina Regent.
Grabado del REINA REGENTE.
Revista de Navegación y Comercio. Año 1892.

De línea similar al británico «Australia», desplazaba 4.664 toneladas y debía servir como modelo para la construcción de dos cruceros en los arsenales españoles: el «Lepanto» y el «Alfonso XIII». El coste del «Reina Regente» ascendió a 243.000 libras esterlinas, equivalentes a unos seis mil millones de pesetas. Su artillería consistía en dos piezas González Hontoria de 24 cm. a proa y otras dos a popa; o piezas G. Hontoria de 12 cm., 6 Nordenfelt de 57 mm. y 1 de 42 mm.; 2 ametralladoras y 5 tubos lanzatorpedos. Aunque su velocidad teórica era de 20 nudos, prácticamente nunca rebasó los 14.

Crucero Reina Regent.
El crucero protegido Reina Regente.

La dotación española que iba a tripular esta unidad, se trasladó al puerto de Glasgow para hacerse cargo de ella.

El 3 de junio de 488, encontrándose el crucero en Barcelona, recibió la bandera de combate donada por la Reina Doña María Cristina, presente en la ceremonia. Al año siguiente asistió el buque en el mismo puerto a la Exposición Universal.

Crucero Reina Regent.
Museo Carmen Thyssen. 
Puerto de Málaga. 1896. 
Oleo de Guillermo Gomez Gil.

En 1892 zarpó para Génova con ocasión de las fiestas conmemorativas del IV Centenario del descubrimiento de América, y ya, de regreso en España, puso rumbo desde Cádiz a la Habana remolcando una reproducción de la nao «Santa María», donación del gobierno español al americano. A su llegada se concentró en la bahía de Hudson una numerosa flota internacional para conmemorar el descubrimiento colombino.

El «Regente», como vulgarmente se le conocía, formó parte de la Escuadra de Instrucción y en sus continuos viajes, los informes de sus comandantes respecto a sus cualidades marineras, eran desfavorables y aunque no se le habían apreciado defectos esenciales para mantener su estabilidad, algunos habían aconsejado sustituir los 4 cañones del 24 por otros de 20,3, con lo que se hubiese conseguido más proporción entre los pesos altos y los situados bajo la cubierta protectora. Sin embargo estas recomendaciones no fueron atendidas. Concretamente uno de sus comandantes, el capitán de navío Paredes, propuso en 1892, la reducción de su artillería.

El 9 de marzo de 1895 a las once y media de la mañana, zarpaba de Cádiz el «Regente», llevando a bordo la embajada del Sultán de Marruecos, presidida por Sidi Brisha, que en Madrid había mantenido conversaciones con representantes españoles, acerca de la revisión del Tratado de Marraquech de 5 de marzo de 1894 que puso fin a la contienda de 1893 con los rifeños. Tan sólo esta misión llevó el crucero a Tánger, pues debía regresar a Cádiz para que la dotación asistiera a la botadura del también crucero «Carlos V» en los astilleros «Vea Murguía Hermanos», hoy desaparecidos, fijada para el día 10. Entre la dotación se contaban muchos gaditanos que tenían especial interés en presenciar la ceremonia.

Crucero Reina Regent.
Vista de proa del REINA REGENTE. 
Se aprecian los cañones Hontoria de 240 mm. 
Foto del libro El Crucero REINA REGENTE y su Hundimiento el 9 de Marzo de 1895.

El casco del buque, al igual que sus máquinas, estaban en buen estado. Recaló en la anochecida y, por estar muy tomada la costa de Tánger, fondeó en la rada. En la mañana del día 10 sube a bordo el práctico, desembarcando solamente la mora. El viento de SW que reinaba, refrescaba por momentos, haciendo recalar la mar de Poniente. El barómetro acusaba notable descenso.

A las 10 de la mañana de dicho día 10, domingo, despegaba el crucero del muelle tingitano, con cielo cerrado. Tras doblar el conocido «Muelle viejo», puso proa a la mar rumbo a Cádiz. Poco después, hallándose como a tres millas de Tánger, algunas personas que le observaban desde esta ciudad, le vieron parado, distinguiendo con sus prismáticos que parte de la dotación se dirigía a la popa, arriando algo que parecía un buzo. A la media hora el «Regente» se puso de nuevo en movimiento, desapareciendo en el horizonte poco después del mediodía.

A las 14 horas el viento era huracanado, con frecuentes chubascos y marejada que los testigos calificaron de espantosa. Desde la costa africana ya no podía divisarse el buque que, sin embargo, fue visto por los mercantes «Mayfield» y «Matheus», que al igual que él luchaban contra el durísimo temporal de vientos y enorme oleaje. Los capitanes de los mercantes informarían más tarde que divisaron al crucero sobre las 12 y media, a unas doce millas al NW de Cabo Espartel, dando grandes bandazos y buscando el refugio de la costa peninsular. Posteriormente, unos campesinos de la ensenada de Bolonia, poblado dependiente de Tarifa, manifestaron que habían visto un buque luchando contra el fuerte oleaje.

El «Regente» no alcanzaría nunca el puerto gaditano, que lo aguardaba con ansia y preocupación. Durante varios días se procedió a su búsqueda con la esperanza de que el buque hubiese podido encallar y salvarse o de, al menos, encontrar supervivientes. El «Alfonso XIII», «Isla de Luzón», «Joaquín del Piélago» y otros mercantes, exploraron minuciosamente los parajes cercanos al Cabo Trafalgar donde se suponía había ocurrido la tragedia, como Bajo Aceitero, Torre, Castilobo, Altos de Meca, etc. Pero todo fue en vano y no se volvió a tener más noticias del buque, que se perdió con su dotación de 412 hombres.

Crucero Reina Regent.

En los días siguientes fueron encontrados en las playas de Algeciras, Tarifa, Estepona, Conil y otras próximas, varios restos, como trozos de cubierta, salvavidas, una metopa con la letra «R», dos banderitas de mano, un trozo de vaina de bandera con el nombre del barco, un remo, etc.

En estas playas que enmarcan la embocadura del Estrecho de Gibraltar, donde la fortuna y la desgracia vinieron siempre hermanadas por el mar, el recuerdo de la catástrofe ha perdurado, y aún perdura, entre los viejos marinos. Entre supersticiosos e inquietos, nuestros valientes hombres de la mar han guardado un singular respeto al 10 de marzo. Cuando por esas fechas sopla temporal o se presagia mal tiempo, los marineros de Cádiz y de los pueblos próximos, tripulantes de barcos pesqueros o de buques dedicados al pequeño cabotaje, afirman amarras y permanecen en puerto con el prudente convencimiento de que es lo más acertado.

Circularon variados comentarios sobre la causa de la catástrofe. Se recordaba que con mal tiempo el crucero acusaba sus deficientes condiciones marineras. En muchas ocasiones la proa quedaba bajo el agua, rompiendo los golpes de mar en su plataforma. También se decía que el excesivo peso de la coraza y de las piezas del 24 montadas a proa y popa, producía falta de estabilidad, por lo que el barco quedaría trabucado por los enormes golpes de mar, que harían que el buque quedase con la quilla al aire.
La comisión técnica encargada de esclarecer las causas de la pérdida del buque, admitió la posibilidad de que el duro temporal, al inundar las cubiertas y compartimentos de proa lo hicieron zozobrar ya sin gobierno por averías en el timón o máquinas. Probablemente, la falta de estabilidad longitudinal, hizo que en el centro del espantoso ciclón el barco «se pasase por ojo» -según expresión marinera- tras encapillar sucesivamente varios golpes de mar, arrastrando consigo a toda la dotación.

La pérdida del «Regente» motivó que a los otros dos cruceros «Alfonso XIII», construido en el arsenal de Ferrol y «Lepanto», en el de Cartagena, no se les montaran cañones del 24, sino del 20,3.

Crucero Reina Regent.


Perfil del Reina Regente con su aspecto en 1890.

La dotación del «Regente» era de 372 hombres, pero en el momento de su desaparición llevaba 412, como ya hemos dicho. Su comandante -el quinto que había tenido- era el capitán de navío don Francisco Sanz de Andino Martí y segundo comandante, el capitán de fragata don Francisco Pérez Cuadrado. Contaba con 4 tenientes de navío, 4 alféreces de navío, 1 teniente de Infantería de Marina, 2 oficiales de Máquinas, 2 médicos, 1 habilitado-contador, 1 capellán, 5 guardiamarinas, 7 contramaestres, 6 condestables (auxiliares de Artillería), 2 sargentos de Infantería de Marina, 4 cabos primeros, 3 cabos segundos, 2 cornetas, 34 soldados, todos del mismo cuerpo, y 330 marineros entre los que contaban varios aprendices artilleros. Dos marineros que perdieron el buque en Tánger y que quedaron en puerto temiendo un seguro arresto, fueron los únicos que salvaron la vida.

La musa popular recordó la tragedia durante muchos años con una letrilla que se cantaba por las costas andaluzas y que rezaba así: ¿Que barquito será aquel que viene dando tumbos? Será el «Reina Regente» que viene del otro mundo.

Hubo un único superviviente, testigo mudo de la tragedia. El hecho por interesante merece ser narrado.

Uno de los oficiales de la dotación, el alférez de navío don José María Enríquez Fernández, natural de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), llevaba a bordo un magnífico perro terranova de su propiedad, que se granjeaba la simpatía de los tripulantes. Al ocurrir la tragedia el animal saltó a un enjaretado del crucero, pudiendo ser recogido por un barco inglés, que lo adoptó como mascota. Durante algún tiempo «navegó» el animal en dicho buque que un buen día recaló en Sanlúcar en ruta hacia Sevilla, fondeando en Bonanza, como era usual. El can reconoció inmediatamente la costa y arrojándose al agua ganó rápidamente la cercana orilla, desde donde corrió hacia la casa de los padres de su dueño, causando la natural emoción en estos y en cuantos conservaban imborrables el recuerdo de la tragedia.

Los capitanes del navío que mandaron el «Reina Regente» fueron los siguientes: don Vicente Montojo Trillo, don Ismael Warleta Ordovás, don José Pilón Esterling, don José María Paredes Chacón y don Francisco Sanz de Andino y Martí.

En aquellos tristes días de marzo de 1895, en que reinaron fuertes temporales, desaparecieron también otros barcos sin dejar rastro: el «Semillante», frente al Estrecho de Bonifacio (Córcega); el «Renard», próximo a Adén (Arabia) y el «Atlas», muy cercano a la costa argelina. Por lo que se refiere al SW de España, las olas alcanzaron doce metros de altura.

El año de 1895 fue doblemente triste para la Marina de Guerra, pues también perdió otro crucero, el «Sánchez Barcáiztegui». Está unidad se hallaba en la Habana y en la noche del 18 de septiembre, doblaba la boca del Morro con las luces apagadas en misión de captura de un buque de filibusteros, cuando fue abordado por el vapor «Conde de la Mortera» que entraba en demanda de puerto. Como consecuencia de la fuerte colisión se hundió en pocos minutos, pereciendo el jefe del Apostadero, don Manuel Delgado Parejo, que se hallaba accidentalmente a bordo; el comandante, capitán de fragata don Francisco Ibáñez Varela, cuyo cuerpo decapitado y sin brazos, fue recogido días después por unos pescadores, un alférez de navío, el habilitado-contador, el médico, tres suboficiales, seis marineros, ocho fogoneros y ocho soldados de Infantería de Marina.

Varias de estas víctimas fueron presa de los tiburones. Los botes del «Conde de la Mortera» y la lancha «Intrépida» recogieron a los supervivientes.

Crucero Reina Regent.

El 10 de enero de 1922, 27 años después del naufragio del «Reina Regente» la prensa nacional se ocupaba del trasatlántico español «Reina María Cristina», que procedente de Gijón, Santander y Coruña, atracó en el puerto de la Habana con gran retraso, pues tras resistir diez días de fuerte temporal, que obligó a su capitán a aminorar la velocidad -lo que ocasioné más consumo de carbón-, hubo de efectuar arribada forzosa en Las Bermudas. Aunque en un principio la prensa madrileña, recogiendo noticias telegráficas de Santander sobre el temporal que sorprendió al navío, dijo que había varios muertos a bordo, el «Diario Español» de la Habana de 10 de febrero de 1922, precisaba que no hubo lesionados y que el pasaje se comportó con valentía y disciplina, siguiendo las medidas dispuestas por el capitán durante la difícil travesía.

Meses después de la desaparición del «Reina Regente», otro crucero de nueva construcción fue bautizado con el mismo nombre, siendo botado en los astilleros de Ferrol el 20 de septiembre de 1906. Contaba con una dotación de 452 hombres. Fue buque escuela de guardiamarinas durante algún tiempo y prestó inestimables servicios en la Guerra de África. El 31 de diciembre de 1926 fue dado de baja en la Armada.


domingo, 10 de marzo de 2013

Valencia

Monasterio de Santa Catalina de Siena 7ª Parte.

Un seguidor mio me propuso si podía hacer una superposición de lo que era el Monasterio de Santa Catalina de Siena en la antiguedad con el actual Corte Ingles que ahora ocupa en el mismo lugar.
Piensen en que zona del Corte Ingles estaba ubicada la Iglesia.
Espero sea más o menos de vuestro agrado.
Gracias.  

Plano del Monasterio de su casi totalidad,donde indica el nombre de las calles de los alrededores.
Plano de 1892.
Actual Corte Ingles.
Superposición de imagenes.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Valencia

Convento del Carmen:

Claustro renacentista Construido entre el siglo XVI y principios del siglo XVII por el fraile carmelita Gaspar de Sent Martí. Se trata de un claustro de planta cuadrada irregular, formado por dos pisos. El inferior con ocho arcos de medio punto por panda que apoyan en columnas toscanas de capitel estriado que se levantan sobre un banco corrido. 
En el centro del claustro un pozo de piedra de la misma época.

                                        Claustro renacentista ca.1892.
                                           Claustro renacentista 2012.
                                           (Foto propia)
                                        Claustro renacentista ca.1892. 
                                            Claustro renacentista 2012.
                                            (Foto propia)