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viernes, 31 de octubre de 2025

Valencia.

El Carme de Valencia sobre 1902. El Museu de Belles Arts. Fotografía de Vicente Barberá (sd) Biblioteca Valenciana Digital.
El Carme de Valencia sobre 1902.
El Museu de Belles Arts.
Fotografía de Vicente Barberá (sd)
Biblioteca Valenciana Digital.
Actual Centro del Carmen-Cultura Contemporánea. Foto particular.
Actual Centro del Carmen-Cultura Contemporánea.
Claustro Renacentista.
Foto particular.



lunes, 29 de julio de 2024

Valencia.



Jardines del Real o Viveros sobre 1903. Delcampe.
Jardines del Real o Viveros sobre 1903.
Delcampe.
José Luis Aroca Hernández.
Fotografía.Jardines del Real o Viveros. Foto particular.
Jardines del Real o Viveros.
Foto particular.






martes, 15 de marzo de 2022

Expulsión de Moros en Valencia en 1609.

Crónica Negra de España 146:

Expulsión de Moros en Valencia en 1609.
Expulsión de  Moros en Valencia.
Grabado de Juan Serra Pausas sobre 1861.

El 4 de abril de 1609 el Consejo de Estado tomó la decisión de expulsar a los moriscos del Reino de Valencia, pero el acuerdo no se hizo público inmediatamente para mantener en secreto los preparativos. Se ordenó concentrar las cincuenta galeras de Italia en Mallorca con unos cuatro mil soldados a bordo y se movilizó la caballería de Castilla para que vigilara la frontera con el reino. Al mismo tiempo, se encomendó a los galeones de la flota del Océano la vigilancia de las costas de África. Este despliegue no pasó desapercibido y alertó a los señores de moriscos valencianos que, inmediatamente, se reunieron con el virrey, quien les dijo que nada podía hacer. Entonces decidieron que dos miembros del brazo militar de las Cortes valencianas fueran a Madrid para pedir la revocación de la orden de expulsión. Allí expusieron la ruina que les amenazaba y dijeron que si la orden se mantenía «Su Majestad les señalase otro [reino] que pudiesen conquistar para vivir conforme a su condición con hacienda, o morir peleando, que era harto más honroso que no a manos de pobreza». Sin embargo, cuando conocieron las cláusulas del decreto que iba a publicarse abandonaron a los moriscos a su suerte, colocándose «al lado del Poder Real» y convirtiéndose en «sus auxiliares más eficaces», según un cronista de la época. La razón de este cambio de opinión, según reflejó el mismo autor, fue que en el decreto se establecía «que los bienes muebles que no pudiesen llevar consigo los moriscos, y todos los raíces, se aplicarían a su beneficio como indemnización».

Expulsión de Moros en Valencia en 1609.
Cuadro de Vicente Mostre (1613) sobre la sublevación morisca de la Muela de Cortes.

El decreto de expulsión, hecho público por el virrey de Valencia, Luis Carrillo de Toledo, el 22 de septiembre de 1609, concedía un plazo de tres días para que todos los moriscos se dirigieran a los lugares que se les ordenase llevando consigo lo que pudieran de sus bienes, y amenazaba con la pena de muerte a aquellos que escondieran o destruyeran el resto «por cuanto S.M. ha tenido por bien hacer merced de estas haciendas, raíces y muebles que no puedan llevar consigo, a los señores cuyos vasallos fueren». Solo quedaban exceptuadas de la expulsión seis familias de cada cien, que serían designadas por los señores entre las que más muestras dieran de ser cristianas, y cuya misión sería «conservar las casas, ingenios de azúcar, cosechas de arroz y regadíos, y dar noticia a los nuevos pobladores que vinieren», aunque esta excepción fue finalmente revocada y entre los propios moriscos halló escaso eco. Asimismo, se permitía quedarse a los moriscas casadas con cristianos viejos y que tuvieran hijos menores de seis años, «pero si el padre fuere morisco y ella cristiana vieja, él será expelido, y los hijos menores de seis años quedarán con las madres». También se establecía que «para que entiendan los moriscos que la intención de S.M. es echarlos sólo de sus reinos, y que no se les hace vejación en el viaje, y que se les pone en tierra en la costa Berbería [...] que diez de los dichos moriscos que se embarcaren en el primer viaje vuelvan para que den noticia de ello a los demás»

Expulsión de Moros en Valencia en 1609.
Expulsión de los moriscos en el puerto de Denia, pintado en 1613 por Vicente Mostre.

Hubo señores que se comportaron dignamente y llegaron incluso a acompañar a sus vasallos moriscos a los barcos, pero otros, como el conde de Cocentaina, se aprovecharon de la situación y les robaron todos sus bienes, incluso los de uso personal, ropas, joyas y vestidos. A las extorsiones de algunos señores se sumaron los asaltos por bandas de cristianos viejos que los insultaron, les robaron y en algunos casos los asesinaron en su viaje a los puertos de embarque. No hubo ninguna reacción de piedad hacia los moriscos como las que se produjeron en la Corona de Castilla.Así lo recogió el poeta Gaspar Aguilar, aunque exagera cuando menciona las «riquezas y tesoros», ya que la mayoría se vieron obligados a malvender los bienes que poseían y no se les permitió enajenar su ganado, su grano ni su aceite, que quedó en beneficio de los señores.

Expulsión de Moros en Valencia en 1609.
La expulsión de los moriscos en 1894.
Gabriel Puig Roda.

Entre octubre de 1609 y enero de 1610 los moriscos fueron embarcados en las galeras reales y en buques particulares que tuvieron que costear los miembros más ricos de su comunidad. Del puerto de Alicante partieron unos 30 000; del de Denia, cerca de 50 000; del Grao de Valencia, unos 18 000; del de Vinaroz, más de 15 000; y del de Moncófar, cerca de 6000. En total fueron expulsados unos 120 000 moriscos, aunque en esta cifra se incluyen los que embarcaron con posterioridad a enero de 1610 y los que siguieron la vía terrestre por Francia.

Las exacciones que padecieron, unidas a las noticias que llegaban del norte de Berbería de que allí no estaban siendo bien acogidos, provocó la rebelión de unos veinte mil moriscos de las comarcas de La Marina Alta que se concentraron en las montañas próximas a Callosa de Ensarriá, siendo duramente reprimidos por un tercio desembarcado en Denia, por las milicias locales y por voluntarios atraídos por el botín. 

Expulsión de Moros en Valencia en 1609.
Lápida conmemorativa relativa a la expulsión de los moriscos. 
Museo San Pío V de Valencia.

Varios miles de moriscos de la zona montañosa del interior de Valencia, junto a la frontera con Castilla, también se rebelaron y se hicieron fuertes en la muela de Cortes donde eligieron como jefe a un morisco rico de Catadau. Pero fueron fácilmente derrotados por los tercios que habían llegado de Italia para asegurar la operación, aunque ya estaban siendo diezmados por el hambre y la sed. No se sabe cuantos moriscos murieron, y solo se conoce que los tres mil supervivientes fueron embarcados. Su cabecilla fue ejecutado en Valencia. Murió afirmando que era cristiano.

Para acabar con los moriscos rebeldes huidos el virrey publicó un bando en que ofrecía «a cualesquier personas que salieren en persecución de los dichos moros sesenta libras por cada uno que presentaren vivo y treinta por cada cabeza que entregaren de los que mataren.. Y si acaso las personas que los trajeren vivos quisieren más que sean sus esclavos, tenemos por bien dárselos por tales, y concederles facultad para que como tales esclavos los puedan luego herrar»

Información extraída de este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Expulsi%C3%B3n_de_los_moriscos











domingo, 5 de diciembre de 2021

Varios.

Varios
Armadura con que Carlos Quinto entro en Túnez.
Ilustración de 1839.
Tal como se conserva en la Armería Real de Madrid.
Varios.
Armería Real de Madrid.





domingo, 31 de octubre de 2021

Valencia.

Valencia.
Antigua pintura impresionista sobre 1920.
Sala del antiguo Museo de Bellas Artes.
Valencia.
Pabellón Benlliure del Museo de Bellas Artes.
Replica del Mausoleo del torero Joselito.









viernes, 16 de abril de 2021

Isabel la Catolica.

Isabel la Catolica.
El Testamento de Isabel la Católica en 1873.
Ministerio de cultura.
Ilustración sobre cuadro.
Isabel la Catolica.
Doña Isabel la Católica dictando su testamento
Oleo sobre lienzo en 1864.
Museo del Prado.
 Eduardo Rosales.

El lienzo representa a la reina Isabel I de Castilla, que falleció en Medina del Campo en 1504, dictando su testamento en presencia de su esposo, Fernando II de Aragón, y de otros personajes de la Corte castellana.


viernes, 22 de enero de 2021

Ávila.

Ávila.
Campesinos de Ávila.
Cuadro de Valeriano Domínguez Bécker.
Todocolección.
Ávila.
La fuente de la ermita (Costumbres del Valle de Amblés en la provincia de Ávila)
1867. Óleo sobre lienzo.
Museo del Prado.

Escena ambientada en la romería de la ermita de la Virgen de Sonsoles, en el Valle de Amblés, Ávila. Sobre la obra el autor comenta: "Representa un grupo de lugareños [del Valle de Amblés, Ávila] deteniéndose a beber en el milagroso manantial próximo al santuario término de su romería".

En el incendio declarado el 10 de marzo de 1872 en el edificio del Ministerio de Fomento, sede del Museo Nacional de Pintura y Escultura, el cuadro sufrió daños considerables. A resultas de su restauración quedó suprimida la ermita ante la que se desarrolla la escena. La composición original es conocida a través de la estampa de José Severini (1868). (Texto extractado de: Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado. Catálogo General, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2015, pp. 154-155).


sábado, 16 de enero de 2021

Garrote Vil.

Crónica Negra de España 121:

El garrote vil o garrote fue una máquina utilizada para aplicar la pena capital.

Garrote Vil.
Ejecución de un asesino en Barcelona en 1874.
Publicado en La España.
Gustavo Doré.

Fue empleado en España y estuvo vigente legalmente desde 1820 hasta la abolición total de la pena de muerte al aprobarse la Constitución de 1978. Las últimas ejecuciones con esta máquina fueron las de Salvador Puig Antich y Heinz Chez en 1974, durante la dictadura de Francisco Franco. También se usó en las provincias de ultramar españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

El mecanismo del «garrote», en su forma más evolucionada, consistía en un collar de hierro atravesado por un tornillo acabado en una bola que, al girarlo, causaba a la víctima la rotura del cuello. La muerte del reo se producía por la dislocación de la apófisis odontoides de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical.

Si la lesión producida aplasta el bulbo raquídeo o rompe la cervical con corte medular, se produce un coma cerebral y la muerte es instantánea. Pero esto depende en gran medida de la fuerza física del verdugo y la resistencia del cuello del condenado, y la experiencia demostró que raramente sucedía así; la muerte solía sobrevenir por estrangulamiento, resultante de una serie de lesiones laríngeas e hioideas. Se daban múltiples casos en los que se alargaba la agonía del condenado. A título de ejemplo, el informe médico de la ejecución del famoso José María Jarabo en 1959 decía que la muerte no se había producido de forma instantánea, sino con «excesiva lentitud»; el fallecimiento se demoró veinticinco minutos, después de una verdadera tortura. Jarabo tenía un cuello poderoso y su verdugo, Antonio López Sierra, era bastante débil físicamente.

Garrote Vil.
Ejecución de anarquistas en Jerez en 1892.
Henri Mayer.


El garrote (en latín: laqueus), como instrumento de ejecución, data de tiempos de la República romana. Se sabe que una vez sofocada la segunda rebelión de Catilina, Publio Cornelio Léntulo Sura fue estrangulado junto a otros conspiradores por medio del laqueus; algunos bajorrelieves de la época testimonian su uso.1​

En el caso de este método de ejecución, el adjetivo «vil» deriva del sistema de leyes estamentales en el medievo. Por una cuestión simbólica, la decapitación con espada se consideraba pena reservada a los integrantes de la nobleza; en cambio, para los villanos (habitantes de las villas o integrantes de la «plebe»), se mantenía la ejecución «vulgar» mediante «garrote» (garrotazo). Posteriormente se aplicará la ejecución por compresión del cuello de la víctima, conservándose el nombre.

Más adelante, el garrote fue refinado. La variante denominada catalana incluía un punzón de hierro que penetraba por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado.

El garrote también fue utilizado durante la Edad Media, tanto en España como en Portugal. Luego, fue empleado durante la conquista española de América, particularmente en la ejecución del último emperador inca Atahualpa en la ciudad de Cajamarca, en el año de 1533.

Garrote Vil.
Las ejecuciones de La Mano Negra en Jerez.
El 14 de Junio de 2019 se cumplen 135 años de las ejecuciones por los procesos de La Mano Negra. Ese mismo día del año 1884 siete hombres fueron ejecutados a “garrote vil” en la Plaza del Mercado de Jerez, acusados de haber cometido una serie de asesinatos en distintos lugares del campo de la comarca. Los procesos se hicieron sin apenas garantías legales, y los acusados y detenidos eran en su mayoría militantes de la Federación de Trabajadores de la Región Española, la organización obrera peninsular que representaba a la Internacional (la A.I.T.) en nuestro contexto, y que en aquellos años estaba en auge. https://www.youtube.com/watch?v=oI-ZMr642hE El Gobierno de esa época (Sagasta) se empeñó en identificar a una supuesta sociedad secreta, denominada la Mano Negra, con la Federación, y designó a un Juez especial que fue enviado a Jerez para esclarecer esos crímenes, con gran aplauso de la prensa, los grandes propietarios de tierra y la Iglesia Católica. En los procedimientos judiciales no faltaron las torturas ni los testimonios falsos. El resultado fue el de decenas de condenados a largas penas de prisión (9 de ellos fueron condenados a muerte, pero sus penas fueron conmutadas), y siete personas que no pudieron librarse del garrote vil, en ejecución pública, que seguía recordando a los negros tiempos de la Inquisición. Entre ellos, llama la atención la figura de Juan Ruiz, maestro de una escuela rural en El Alcornocalejo (San José del Valle), que enseñaba a leer y a escribir a hijos de jornaleros. Meses después de las ejecuciones circulaba por la campiña esta copla flamenca:
“Maestrito, maestrito. buen socialista y valiente, por enseñar a tu gente, te condenaron a muerte”.

Y es que, detrás del humo levantado por el Poder de la época para justificar las ejecuciones y encarcelamientos, no había otra cosa: el intento cruel de acabar con los procesos de concienciación, de elevación moral y de organización que se estaban dando en las masas obreras a través de la Internacional en España. Tesis que ya sostuvieran historiadoras como Clara E. Lida, y que la mayor parte de la historiografía corrobora en la actualidad.

Las ejecuciones por los procesos de la Mano Negra nunca fueron revisadas. Los siete hombres que subieron al cadalso en Junio de 1884 quedaron a los ojos de la “Justicia” como unos criminales que merecían la pena máxima. Sólo 20 años después, ocho condenados que aún seguían en prisión, pudieron conmutar la pena de cárcel por la de destierro. Hoy, mucho tiempo después, y aunque las penas de muerte ya no existen en nuestra legislación, podemos utilizar la expresión de “nada nuevo bajo el sol”. Los montajes policiales y judiciales se siguen sucediendo en tiempos de democracia formal, y las “cloacas del Estado” funcionan a golpe de talonario de Fondos Reservados para seguir persiguiendo a disidentes y a movimientos incómodos.

En el 135 aniversario de las ejecuciones en la Plaza del Mercado, parece que a poca gente le preocupan los mártires del movimiento obrero de finales del siglo XIX. A nosotras, sí. Por eso, desde CNT Jerez, convocamos un acto de homenaje a estas personas represaliadas, que tendrá lugar el viernes 14 de junio, a las 19:00 horas, en la Plaza del Mercado del jerezano barrio de San Mateo. Los represaliados por los procesos de la Mano Negra están mucho más cerca de lo que se pueda creer. Son nuestros hermanos de fatigas, son las víctimas de los desmanes del Poder, son las voces antiguas que nos recuerdan de dónde venimos y quiénes somos. No les olvidemos.

El garrote, con sus refinamientos, fue instituido porque el ahorcamiento se consideraba excesivamente cruel, ya que el lapso hasta la muerte era mucho más largo. En el momento en que se instauró el garrote, principios del siglo XIX, este argumento se mostró válido. Posteriormente los ingleses perfeccionaron la técnica de ahorcamiento mediante caída larga y escotillón, que convirtió este procedimiento en el más rápido y menos cruel.

El uso del garrote se generaliza a lo largo del siglo XIX, favorecido por la simplicidad de su fabricación, que estaba al alcance de cualquier herrero. Mediante decreto de 24 de abril de 1832, el rey Fernando VII abolió la pena de muerte en horca y dispuso que, a partir de entonces, se ejecutase a todos los condenados a muerte con el garrote:

Cada tipo de ejecución llevaba aparejada una escenificación distinta, diferenciándose cada una principalmente por el modo de conducir al condenado hasta el garrote: los condenados a garrote noble iban en caballo ensillado, los de garrote ordinario iban en mula o caballo y los de garrote vil en burro, sentados mirando hacia la grupa, o arrastrados. Es la denominación garrote vil la que ha prevalecido y hoy en día se suele usar este nombre para designar tanto al instrumento como a la pena de muerte que lo utiliza.
La ejecución se anunciaba con unos tambores con el parche flojo, no tirante, que se llamaban «cajas destempladas», de donde ha quedado la expresión.

Los últimos hombres en pasar por el garrote fueron el anarquista catalán Salvador Puig Antich, en la Cárcel Modelo de Barcelona, y el delincuente común Georg Michael Welzel (Heinz Chez) en la de Tarragona. Georg, de origen pretendidamente polaco, en realidad era alemán y se llamaba Georg Michael Welzel.3​ Sus ejecuciones tuvieron lugar el 2 de marzo de 1974.4​ Pero aún hubo un condenado más en 1977, aunque fue indultado: José Luis Cerveto, «el asesino de Pedralbes», condenado a muerte a garrote por un doble asesinato. La última mujer ejecutada en España fue Pilar Prades Expósito ejecutada en la cárcel de Valencia en 1959.

Garrote Vil.
Salvador Puig Antich.
Último condenado a muerte en España por garrote vil.
Ok diario.


En Filipinas la pena de muerte por garrote no fue abolida después de dejar de ser capitanía general española y pasar a ser colonia estadounidense en 1898. En Puerto Rico, al menos cuatro ejecuciones se llevaron a cabo usando este método antes de convertirse en Estado Libre Asociado estadounidense en 1952, aunque la pena de muerte fue abolida en 1929 en Puerto Rico y la última ejecución tuvo lugar en 1926.

Durante la transición democrática española, será finalmente abolida la pena de muerte.

Garrote Vil.

1978: Publicación del «Proyecto de Ley sobre la abolición de la pena de muerte en el Código Penal Común».6​ Este es el antecedente del artículo 15 del Capítulo Segundo, Sección 1.ª, de la Constitución Española, que establece la abolición de la pena de muerte «salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra».
1983: La Reforma del 25 de junio supone la desaparición en el Código Penal de la pena de muerte para todos los delitos.
Aunque es de destacar que la Constitución Española aún mantiene la formulación «salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra», esta posibilidad no se recoge en el Código de Justicia Militar. Al ser la Constitución la norma jurídica suprema, la legislación española aún podría formular o modificar las leyes en tal sentido (en tiempos de guerra podría aplicarse la pena de muerte si se legislase al efecto).

Garrote Vil.
Garrote Vil.
Museo de la Tortura en Toledo.

La Ley Orgánica 11/1995, de 27 de noviembre, que abolía la pena de muerte en tiempo de guerra, vino a completar la abolición y a convertirla en absoluta.

España ratificó el Protocolo n.º 13 a la Convención Europea de Derechos Humanos, que establece la abolición de la pena de muerte en cualquier circunstancia, el 16 de diciembre de 2009.

Información extraída de este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Garrote_vil








miércoles, 16 de septiembre de 2020

Madrid.

Madrid.
Armadura ecuestre de Felipe II,en la armería Real en 1871.
R.Padró.
Biblioteca Nacional de España.
Madrid.
Armadura ecuestre de Felipe II.
Real Armería de Madrid.

La Real Armería de Madrid se encuentra ubicada en la planta baja del Palacio Real de Madrid, y está considerada junto a la Armería Imperial de Viena e de Turín como una de las mejores colecciones de armas del mundo.
La colección de la Real Armería tiene su origen en las disposiciones testamentarias del rey Felipe II, quien ordenó que no pudiera ser vendida en almoneda pública después de su muerte, según era costumbre para pagar las deudas terrenales y espirituales del difunto. Con ello vinculó la Armería a su hijo, el futuro Felipe III, y a sus sucesores. Esta  decisión también  implicó que la colección fuera considerada como  inalienable de la Corona de España, constituyendo en la actualidad  una de la joyas del Patrimonio Histórico Español.

La decisión de Felipe II de mantener unido este conjunto de armas se debe a dos motivos. En primer lugar la Armería tenía un gran valor simbólico y sentimental, tanto por ser la colección que mejor mostraba el poder de la Casa de Austria, como por contener las armas de su padre, el emperador Carlos V, a quien admiraba.  En segundo lugar, se trataba de una colección excepcional de armas de lujo, de gran valor material, que debía ser conservada apropiadamente.  Sus sucesores fueron enriqueciéndola con parte de sus armerías personales y otras armas de diversa procedencia. 

La decisión de otorgar un trato preferente a la armería sobre el resto de las colecciones se remonta, al menos, al fallecimiento de Carlos V, acaecido el 21 de septiembre de 1558. A finales de 1559 Felipe II ya había hecho saber a los testamentarios del emperador  la decisión de comprar la armería imperial a un precio ventajoso. En 1560 el establecimiento de la corte en Madrid supuso que además ordenara construir frente Alcázar un edificio destinado a albergarla junto con las caballerizas. Éste subsistió hasta 1884, cerrando y dando nombre a la actual Plaza de la Armería.

El núcleo principal de la colección actual se corresponde con la armería del emperador Carlos V, que a su vez custodiaba armas pertenecientes a su padre, el rey Felipe I de Castilla, y a sus abuelos, el rey Fernando el Católico y el emperador Maximiliano I de Austria. A ellas Felipe II agregó su armería personal y las armas medievales procedentes del tesoro real Trastamara del Alcázar de Segovia. La colección abarca por tanto la totalidad del siglo XVI, periodo en el que Europa se encuentra en pleno Renacimiento y durante el cual la corona española ostentaba la primacía en la política del continente. Esta circunstancia permitió que los encargos se realizaran a los principales talleres europeos, situados fundamentalmente en el sur de Alemania y norte de Italia, ambos bajo el control de la corona española. Destacar, entre ellos, los liderados por las familias Helmschmid, Grosschedel y Negroli. Junto con los objetos de uso personal  también  custodiaba trofeos militares como los de Pavía (1525), Mühlberg (1547) o Lepanto (1571); los  regalos diplomáticos de los duques italianos de Mantua y Urbino, o los enviados desde Japón a Felipe II en su condición de rey de Portugal.

Aunque la fama de la colección recae en las armerías de Carlos V y Felipe II, los reinados de Felipe III y Felipe IV  (1605-1621-1665) deben ser considerados como uno de los conjuntos más importantes  del siglo XVII,  también compuesto por armas para el servicio real y regalos diplomáticos o familiares. Entre ellos destacan los enviados en 1604 y 1614 por Jacobo I de Inglaterra y sobre todo  el  suntuoso regalo remitido en 1603 por el duque Carlos Manuel I de Saboya.

Durante el reinado de Felipe IV las armaduras perdieron toda la importancia que habían tenido en épocas anteriores debido al avance  de las armas de fuego.  De este último momento de esplendor del arte de la armadura datan dos  valiosos conjuntos, regalados por  su tía  la Infanta Isabel Clara Eugenia siendo gobernadora de los Países Bajos,  y por su hermano el Cardenal Infante Don Fernando siendo gobernador de Milán. Los reinados de Felipe III y Felipe IV acrecentaron la colección de armas de fuego y armas blancas, destacando las forjadas en  la ciudad de Toledo.

Tras la  llegada de la Casa de Borbón la colección continuó enriqueciéndose con armas personales,  trofeos militares y regalos diplomáticos, destacando los enviados desde Turquía, Túnez, Marruecos y Argelia entre 1766 y 1770. En el siglo XVIIII merece especial mención el importante papel de la villa de Madrid como uno de los principales centros europeos de producción de armas de lujo. En las primeras décadas del siglo XIX el auge de los centros vascos de Eibar y Placencia de las Armas sustituyó a Madrid en el liderazgo de la producción española manteniendo su reputación hasta la actualidad.

En 1884 un incendio destruyó el edificio de la armería construido por Felipe II. Alfonso XII (1857-1875-1885) ordenó la construcción de su sede actual, obra terminada tras su muerte por voluntad de su esposa, la reina regente María Cristina de Habsburgo.




domingo, 14 de junio de 2020

Valencia.

Valencia.
Dibujo de la Plaza de San Luis Beltrán.
Hemeroteca Municipal de Valencia.
Sin Datar.
Valencia.
Plaza de San Luis Beltrán.
Google Maps.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Logroño (La Rioja).

Logroño (La Rioja).
Exterior del Palacio del General Espartero en 1874
Rico.
Ministerio de Cultura.
Logroño (La Rioja).
Museo de la Rioja en el Palacio de Espartero 2017.
Plaza San Agustín.


El palacio está ubicado en el centro de Logroño, y es un edificio neoclásico con torre central cuyo interior está distribuido en torno a una escalinata. Fue construido en 1752 por orden de Pedro Ruiz de la Porta, quien era regidor perpetuo de la ciudad de Logroño. A su muerte, el palacio pasó a manos de la familia Martínez de Sicilia.

El edificio es conocido como Palacio de Espartero, porque el famoso general Baldomero Espartero se retiró a vivir a este palacio tras dejar definitivamente de la política, entre 1856 y su muerte, acaecida en 1879. El palacio era propiedad de la familia de Jacinta Martínez de Sicilia, la esposa del general. El matrimonio murió sin hijos y heredó el edificio Vicenta Martínez de Sicilia y Fernánde de Luco, Marquesa de La Habana y hermanastra de Jacinta, quien la alquiló al estado, para que a partir de 1881 fuera sede del Gobierno Militar.

Sin embargo, en 1882 el Gobierno dictó un Decreto para el traslado de las sedes episcopales a las capitales de provincia en cumplimiento del Concordato firmado con la Santa Sede, y surgió la necesidad de un palacio episcopal en Logroño ya que hasta entonces el obispo tenía su sede en Calahorra. Ante esta tesitura la Marquesa de La Habana ofreció el palacio al Estado para que se convirtiera en Palacio Episcopal y Tribunal Eclesiástico. La venta se hizo efectiva en 1884 por un importe de 110.000 pesetas y entre 1886 y 1888 se acometieron una serie de reformas costeadas por el ayuntamiento y dirigidas por el arquitecto Luis Barrón, quien entre otras cosas cambió el escudo nobiliario de la fachada por uno episcopal.

Sin embargo, a pesar de la reforma, el obispo no llegó nunca a trasladarse y el edificio, ahora de titularidad pública quedó desocupado, siendo aprovechado sucesivamente por diferentes instituciones, que lo fueron ocupando de forma parcial.

En 1900 se instaló el Asilo de Santa Rosa, que servía para acoger a los hijos de las trabajadoras de la cercana Tabacalera y otras fábricas. En 1912 se instaló la Casa Cuna del Niño Jesús y la Caja de Ahorros, y en 1914 se incorporó la Cámara de Comercio y el Círculo Artístico. En 1932 se intentó el desalojo del edificio para instalar el Archivo Histórico de la Provincia, pero nunca se llevó a cabo. Finalmente fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1962 y se le dio la utilidad pública definitiva de ser sede del museo provincial de Logroño, que se fundaría en 1963.
Información extraída de este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_de_La_Rioja

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Carlos IV.


Carlos IV.
Retrato de Carlos IV, de Francisco de Goya en 1789.
Real Academia de la Historia.
Museo del Prado (Madrid).

Retrato de cuerpo entero del rey Carlos IV (1748-1819). Hijo de Carlos III y de María Josefa Amalia de Sajonia, nació en Portici el 12 de noviembre de 1748 y casó con María Luisa de Parma el 4 de septiembre de 1765. Sucedió a su padre el 14 de diciembre de 1788. Murió en Nápoles el 19 de enero de 1819. Viste traje de seda granate, bordado en plata y sostiene en la mano derecha el bastón de mando de capitán general, que había sustituido a la antigua bengala por las ordenanzas militares de Felipe V en 1706. Ostenta todas sus condecoraciones, como la gran cruz y banda de la orden de Carlos III, así como la napolitana de San Jenaro y la francesa del Saint Esprit, luciendo asimismo el Toisón de Oro, aquí colgando de un joyel excepcional, profusamente engastado con diamantes. A su lado, la corona real descansa sobre el manto púrpura, forrado de armiño, símbolo de la realeza. Forma pareja con el retrato de La reina María Luisa con tontillo (P2862), pintados ambos por Goya con motivo de su ascenso al trono en 1789, aunque no se conoce su destino original en el Palacio Nuevo.
Texto e información: 


martes, 26 de noviembre de 2019

Valencia.

Valencia.
Calle Museo sobre 1974.
Valencia.
Calle Museo 2019.
Foto Particular.


sábado, 10 de agosto de 2019

domingo, 25 de marzo de 2018

Valencia.

Valencia.
Antiguo acceso a la Biblioteca desde la escalera Barroca sobre 1975.
Museo de Bellas Artes de San Carlos.
Valencia.
Escalera Barroca o Real 2018.
Centro del Carmen.
Foto particular.


martes, 13 de marzo de 2018

Valencia.

Valencia.
Calle Guillem de Castro en 1989.
Valencia.
Calle Guillem de Castro 2018.
Foto particular.


miércoles, 24 de enero de 2018

Valencia.

Valencia.
Museo de Bellas Artes de Valencia en 1913.
Sala Martinez Campos.
Valencia.
Actual sala Refectorio 2018.
Foto particular.