En 1831 murió María Agustín, heroína de los Sitios, prácticamente olvidada de todos. Tenía 47 años y fue enterrada en el fosal de San Pablo como pobre de solemnidad (parece que la pensión de dos reales diarios que recibió después de la guerra no daba para gran cosa). Para el centenario, en 1908, se recuperó su memoria y la de muchos otros, pero no tuvo la suerte de Agustina de Aragón, Manuela Sancho y Casta Alvarez, pues como su cuerpo no se encontró no pudo ser enterrada en la capilla de las heroínas de la iglesia del Portillo, donde sigue habiendo un hueco para ella.
El grabado fue hecho entre el primer y el segundo Sitio y forma parte de la serie "Ruinas de Zaragoza". En él aparece representada con una venda alrededor de la cabeza, pues se cuenta que fue herida en el cuello pero a pesar de eso siguió transportando munición (como consecuencia, perdió la movilidad del brazo izquierdo).
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